DOS SINOPSIS
EL ASESINO SE
JUBILA
Un hombre entra en
un edificio para realizar el que será su último trabajo. Es un asesino
profesional, muy profesional. Ya tiene una edad y este va a ser su trabajo de
jubilación. Se retira de la vida activa después de tantos años. Así que entrará
en el edificio, irá a un piso determinado, nadie lo verá subir, nadie lo oirá; se verá ante la víctima
y, con el final de su trabajo, abrirá el inicio de su futuro.
FUTURO IMPERFECTO
La conoció en una
cola del Tívoli y enseguida supo que iba a tener problemas.
ENTREVISTA A ÁNGEL SUCASAS
ante la publicación de su último libro: EL ASESINO SE JUBILA.
—...
—Señor
Sucasas, gracias por sus respuestas, pero le tengo que hacer una última
pregunta que espero sepa Vd. perdonarme: ¿es usted un asesino?
—¿Tengo
que decir la verdad?
—Se
lo agradecería.
—
Vale. Cuando alguien como yo, un autor de éxito, éxito grande, si me permite
que lo diga…
—Se
lo permito, sí.
—…cuando
alguien como yo,—un autor como yo, digo—, dice que no es un asesino, la
audiencia, sobre todo los seguidores que me leen, millones, como sabe Vd., me
creen. No hay nada, ni sobre todo nadie, que me acuse de serlo; y encima soy un
tío famoso: eso me descarta como asesino, le dirá cualquiera con uno de mis
libros bajo el brazo.
Pero
qué pasa si a su pregunta, tan directa aunque intuyo que retórica, le contesto
que sí, que yo soy un asesino, aunque en proceso de jubilación, como cuento en
mi libro. Nadie se lo va a creer. ¿De mí? «¿Un asesino Ángel Sucasas,—dirán—,
si tengo en la librería de mi salón todos sus libros, los 18 que ha publicado,
dedicados y firmados», le dirán. «Y como yo —apostillarán mis lectores— otros
120 hooligans de la literatura de Sucasas», Vd. ya sabe, doce ediciones, cada
una en meses sucesivos, de diez mil ejemplares cada una. ¿Quién se va a creer
eso de mí, ¡por Dios! Ninguno de ellos se creería que yo soy un asesino. Así que
si yo ahora le contesto que sí, que yo, Ángel Sucasas, el autor de éxito que
Vd. tiene delante, soy un asesino, que sí, que lo soy, se sorprenderá Vd. tanto
que lo más posible es que aquí se acabe la entrevista debido a que no encontrará
las palabras para continuarla. Y entonces yo no podría promocionar mi libro, que
es para lo que los dos estamos aquí.
—Me
está desconcertando Vd. Mi pregunta, sí, era retórica, pero ahora ya no sé qué pensar.
—Mi
hermana no se ha esmerado mucho en ocultar esa acusación en su, por ahora, único
libro. Ella no lo dice claramente, pero hay muchos interlineados de sus párrafos
por los que se escurren goterones de sangre. No sé si Vd. se ha manchado con
ellos, pero ya he recibido la visita de dos inspectores en mi casa interesándose
por el tema, que después de tres horas se fueron llevándose con ellos un par de
copas de mi mejor wisky y mi pasaporte. Poco antes de entrar en su emisora mis
abogados me pasaron por email una cita para mañana a primera hora en el juzgado
de Primera Instancia número 3 de Plaza de Castilla.
Le
informo de que esta tarde está Vd. lanzando al mundo una primicia informativa
de gran alcance y que yo le confirmo. Por favor, [je, je], dígale al control
que busque una música adecuada para el momento: Sí, Ángel Sucasas, el autor de
mayor éxito actual en la literatura española e hispanoamericana, —y no contemos
las múltiples traducciones a los seis idiomas más hablados en el mundo—, está diciendo
en su emisora que es un asesino profesional. Sí, escritor de éxito, también, no
lo voy a repetir más veces, ya no merece la pena. Entre esos éxitos esta, o
estará, sin duda, el que supondrá el último, último de verdad: El asesino se
jubila, que es una mezcla de thriller y
autobiografía. ¿Qué cómo puede ser eso, me querrá Vd. preguntar? Pues ahora
solo le voy a decir que durante los últimos 21 años yo he elegido las
presentaciones de mis libros, no en interés de las editoriales y mis clubes de
fans, sino de los encargos, algo más secretos, de mis otros clientes, todavía
mucho más sustanciosos.
Y
ya me disculpará que no le dé más detalles, pero veo ciertos movimientos
apresurados al otro lado de la pecera del estudio y creo que voy a tener que
adelantar la cita de mañana en la Plaza de Castilla. ¡Ah!, se me olvidaba, ¿quiere
que le dedique su ejemplar?