viernes, 17 de abril de 2026

5_EJERCICIO_VICKY OROSA

 

EN BRAGAS, por Estrellita Luna

Con esta novela intento alzar la voz de gente anónima que sufre problemas de salud mental. A día de hoy sigue siendo un estigma. Los servicios médicos le dan poca cobertura y la sociedad tampoco muestra interés.

Melva, el personaje protagonista de mi novela, representa a esa colectividad silenciosa que se anestesia con pastillas para que las emociones se calmen, la angustia no progrese, la melancolía se paralice y la ansiedad se congele. Que el pus de nuestras heridas internas no salga, que la cubramos con apósitos que un día se harán trizas porque nada se detiene y los dolores del alma acaban saltando todos los obstáculos que le ponemos para acallarlos.

Melva nunca encajó en el mundo que le tocó vivir. Tenía carencias que no supo cómo cubrir, vivía en soledad sin saber que había más gente en las mismas circunstancias. No se dio la licencia de saber quién era, ni tampoco encontró el lugar común donde reafirmarse; ni siquiera lo buscó. Vivió bajo las creencias tradicionales y religiosas de su familia y eso le provocó asfixia.

Hasta que un día, por azar, descubrió el secreto que sus progenitores habían guardado con esmero durante toda su vida. Algo que le pertenecía saber y que hubiese cambiado el rumbo de su vida.

Cuando se topó con Júpiter, alguien que conoció por internet, ya fue demasiado tarde.

La decisión que toma Melva es la única salida que encuentra; los especialistas en el bienestar emocional llegaron tarde.

Mi novela es un lance para todos aquellos que pasan por el mismo proceso.

La salud mental es muy importante; sin embargo, no hay un buen sostén por parte de las instituciones para crear una red de ayudas a pacientes que, si fuesen tratados con prontitud, no sufrirían tanto.

Mi novela es una queja, una denuncia dirigida a la clase política; es pedir más equipos de Salud Mental, más psiquiatras, más psicólogos, porque no todo el mundo puede permitirse los costes de un seguro privado y eso crea diferencias de clases sociales.

 

miércoles, 8 de abril de 2026

5_EJERCICIO_LALO FERNÁNDEZ

 

DOS SINOPSIS

 

EL ASESINO SE JUBILA

Un hombre entra en un edificio para realizar el que será su último trabajo. Es un asesino profesional, muy profesional. Ya tiene una edad y este va a ser su trabajo de jubilación. Se retira de la vida activa después de tantos años. Así que entrará en el edificio, irá a un piso determinado, nadie lo verá  subir, nadie lo oirá; se verá ante la víctima y, con el final de su trabajo, abrirá el inicio de su futuro.

 

FUTURO IMPERFECTO

La conoció en una cola del Tívoli y enseguida supo que iba a tener problemas.

 

 

ENTREVISTA A ÁNGEL SUCASAS ante la publicación de su último libro: EL ASESINO SE JUBILA.

 

—...

—Señor Sucasas, gracias por sus respuestas, pero le tengo que hacer una última pregunta que espero sepa Vd. perdonarme: ¿es usted un asesino?

—¿Tengo que decir la verdad?

—Se lo agradecería.

— Vale. Cuando alguien como yo, un autor de éxito, éxito grande, si me permite que lo diga…

—Se lo permito, sí.

—…cuando alguien como yo,—un autor como yo, digo—, dice que no es un asesino, la audiencia, sobre todo los seguidores que me leen, millones, como sabe Vd., me creen. No hay nada, ni sobre todo nadie, que me acuse de serlo; y encima soy un tío famoso: eso me descarta como asesino, le dirá cualquiera con uno de mis libros bajo el brazo.

Pero qué pasa si a su pregunta, tan directa aunque intuyo que retórica, le contesto que sí, que yo soy un asesino, aunque en proceso de jubilación, como cuento en mi libro. Nadie se lo va a creer. ¿De mí? «¿Un asesino Ángel Sucasas,—dirán—, si tengo en la librería de mi salón todos sus libros, los 18 que ha publicado, dedicados y firmados», le dirán. «Y como yo —apostillarán mis lectores— otros 120 hooligans de la literatura de Sucasas», Vd. ya sabe, doce ediciones, cada una en meses sucesivos, de diez mil ejemplares cada una. ¿Quién se va a creer eso de mí, ¡por Dios! Ninguno de ellos se creería que yo soy un asesino. Así que si yo ahora le contesto que sí, que yo, Ángel Sucasas, el autor de éxito que Vd. tiene delante, soy un asesino, que sí, que lo soy, se sorprenderá Vd. tanto que lo más posible es que aquí se acabe la entrevista debido a que no encontrará las palabras para continuarla. Y entonces yo no podría promocionar mi libro, que es para lo que los dos estamos aquí.

—Me está desconcertando Vd. Mi pregunta, sí, era retórica, pero ahora ya no sé qué pensar.

—Mi hermana no se ha esmerado mucho en ocultar esa acusación en su, por ahora, único libro. Ella no lo dice claramente, pero hay muchos interlineados de sus párrafos por los que se escurren goterones de sangre. No sé si Vd. se ha manchado con ellos, pero ya he recibido la visita de dos inspectores en mi casa interesándose por el tema, que después de tres horas se fueron llevándose con ellos un par de copas de mi mejor wisky y mi pasaporte. Poco antes de entrar en su emisora mis abogados me pasaron por email una cita para mañana a primera hora en el juzgado de Primera Instancia número 3 de Plaza de Castilla.

Le informo de que esta tarde está Vd. lanzando al mundo una primicia informativa de gran alcance y que yo le confirmo. Por favor, [je, je], dígale al control que busque una música adecuada para el momento: Sí, Ángel Sucasas, el autor de mayor éxito actual en la literatura española e hispanoamericana, —y no contemos las múltiples traducciones a los seis idiomas más hablados en el mundo—, está diciendo en su emisora que es un asesino profesional. Sí, escritor de éxito, también, no lo voy a repetir más veces, ya no merece la pena. Entre esos éxitos esta, o estará, sin duda, el que supondrá el último, último de verdad: El asesino se jubila, que es una mezcla de thriller  y autobiografía. ¿Qué cómo puede ser eso, me querrá Vd. preguntar? Pues ahora solo le voy a decir que durante los últimos 21 años yo he elegido las presentaciones de mis libros, no en interés de las editoriales y mis clubes de fans, sino de los encargos, algo más secretos, de mis otros clientes, todavía mucho más sustanciosos.

Y ya me disculpará que no le dé más detalles, pero veo ciertos movimientos apresurados al otro lado de la pecera del estudio y creo que voy a tener que adelantar la cita de mañana en la Plaza de Castilla. ¡Ah!, se me olvidaba, ¿quiere que le dedique su ejemplar?