EN BRAGAS, por Estrellita Luna
Con esta novela intento alzar la voz de gente anónima que sufre problemas de salud mental. A día de hoy sigue siendo un estigma. Los servicios médicos le dan poca cobertura y la sociedad tampoco muestra interés.
Melva, el personaje protagonista de mi novela, representa a esa colectividad silenciosa que se anestesia con pastillas para que las emociones se calmen, la angustia no progrese, la melancolía se paralice y la ansiedad se congele. Que el pus de nuestras heridas internas no salga, que la cubramos con apósitos que un día se harán trizas porque nada se detiene y los dolores del alma acaban saltando todos los obstáculos que le ponemos para acallarlos.
Melva nunca encajó en el mundo que le tocó vivir. Tenía carencias que no supo cómo cubrir, vivía en soledad sin saber que había más gente en las mismas circunstancias. No se dio la licencia de saber quién era, ni tampoco encontró el lugar común donde reafirmarse; ni siquiera lo buscó. Vivió bajo las creencias tradicionales y religiosas de su familia y eso le provocó asfixia.
Hasta que un día, por azar, descubrió el secreto que sus progenitores habían guardado con esmero durante toda su vida. Algo que le pertenecía saber y que hubiese cambiado el rumbo de su vida.
Cuando se topó con Júpiter, alguien que conoció por internet, ya fue demasiado tarde.
La decisión que toma Melva es la única salida que encuentra; los especialistas en el bienestar emocional llegaron tarde.
Mi novela es un lance para todos aquellos que pasan por el mismo proceso.
La salud mental es muy importante; sin embargo, no hay un buen sostén por parte de las instituciones para crear una red de ayudas a pacientes que, si fuesen tratados con prontitud, no sufrirían tanto.
Mi novela es una queja, una denuncia dirigida a la clase política; es pedir más equipos de Salud Mental, más psiquiatras, más psicólogos, porque no todo el mundo puede permitirse los costes de un seguro privado y eso crea diferencias de clases sociales.
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