jueves, 5 de febrero de 2026

3_EJERCICIO_PEPA FERNÁNDEZ

 

HETERÓNIMO

 

Mariquilla Laguna nació un caluroso día a principios de agosto del año 1966, reinaba el Caballo de Fuego según el horóscopo chino. Esto, junto a su signo solar Leo, fue una explosión.

Su abuela, cuando la vio no pudo evitar exclamar: ¡Ay mi Mariquilla! Sus ojos te atravesaban era como si viera lo más profundo de ti, la parte más oculta de tu alma y eso daba miedo.

Creció fuerte a pesar de ser una niña delgada. Era alta para su edad parecía un tronco de bambú fino y flexible. Pero lo que más llamaba la atención eran sus ojos grandes de un azul turquesa intenso, mirarte en ellos era como sumergirte en el mar y sentir el vértigo de lo infinito.

Desde niña demostró curiosidad, valor, independencia, pasión por las cosas que acometía y desde luego liderazgo, era la que comandaba la pandilla de niños del barrio. Con ellos iba a las charcas a coger ranas y renacuajos, subía montes y operaba lagartijas suturándolas con una gran X en hilo rojo. Los prefería a ellos antes que, a las niñas, jugar con muñecas le resultaba muy aburrido. Por todo ello se ganó, por parte de su madre, el sobrenombre de “macho perico”.

También devoraba libros, la lectura la absorbía de tal manera que se olvidaba hasta comer con el consiguiente enfado de su madre. Pero a ella le daba igual, quería aventuras a toda costa y Julio Verne era todo eso y más. Además, su padre la apoyaba, era su cómplice, el que la llevaba a la librería a comprar libros. De él aprendió a ver la vida sencilla, a disfrutar de los momentos, de la familia y de los viajes.

Cuando llegó el momento de ir a la Universidad le costó trabajo decidir qué estudiar, le apasionaba la historia clásica, la biología, la filosofía… se decantó por hacer Psicología, eso de estudiar la mente le atraía.

Su inteligencia le permitió terminar la carrera antes de tiempo, llegó a hacer hasta dos cursos en un mismo año.

Nada más terminar empezó a trabajar en un gabinete psicológico, a través de sus pacientes descubrió un mundo invisible, desconocido, a veces causaba terror, o risa con las situaciones absurdas que le ocurrían, otras tal dolor que no podía dejar de llorar junto a ellos.

Todas estas vivencias le bullían en la cabeza y se planteó sacarlas de alguna manera. Un día una idea le atravesó su mente y dijo

-¡Voy a escribir!

Y se lanzó a la aventura.

 

Pepa Fernández, o sea sé Mariquilla Laguna.

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