Halley es un seudónimo. Además de un cometa,
claro. Bajo el nombre del cometa se esconde un hombre que ya ha pasado de los sesenta años, aunque
él nunca confiesa su edad. Si alguna cana aparece, Just for men castaño se
encarga de ocultarla.
Halley es profesor de Lengua española y
Literatura en el instituto Gilgamesh de Málaga. Su madre Francisca se estableció en la capital
cuando él acababa de cumplir dos años,
huyendo de los prejuicios de un pueblo (cuyo nombre Halley nunca
menciona) que condenó al ostracismo a su madre soltera. El nacimiento de Halley
es producto de un secreto que su madre le reveló en una carta pero que él nunca
llegó a leer.
Pero esa es la historia de su madre y ahora
hablamos de Halley.
Halley nació con una deformación en la mano
derecha lo que lo convirtió en zurdo forzado, (porque su cerebro piensa con la
derecha) y le valió entre sus alumnos el mote de “Cervantes el chungo” pues su
segunda anomalía, o característica peculiar, o singularidad, o como cada uno quiera llamarlo, reside en un
síndrome poco conocido: alexitimia. Halley no tiene la capacidad de expresar
sus emociones por lo que a vista de todos es un hombre serio y falto de
empatía. Esa incapacidad frustró su matrimonio con Alicia. Después de tres años
de convivencia Alicia se rindió : no pudo conseguir que Halley le
expresara su amor. Tampoco pudo tener un
hijo con él. Aún siguen siendo amigos porque la amistad puede sobrevivir a la
esterilidad.
Halley empezó a escribir desde muy joven. Niño
tímido y acomplejado por sus defectos, la escritura se convirtió en un vehículo
de evasión. Pronto quedó patente su gran creatividad y facilidad para jugar con
la sintaxis,la gramática y un vocabulario de un nivel superior . De igual modo
fue evidente que la incapacidad de plasmar en palabras sus emociones se
traducía en personajes que parecen carecer de sentimientos. Tras verse
rechazado por varias editoriales, desiste en su empeño de convertirse en
escritor de éxito aunque sigue escribiendo ensayos y relatos . Incluso ha
comenzado una novela de autoficción.
Su autor favorito es Charles Bukowski y hace suya la célebre frase : “ No quiero
salvar al mundo; ni siquiera quiero salvarme a mí mismo”. Idea que se
contradice con su voluntariado en la Cruz Roja donde acude cada tarde a
impartir clase de español a inmigrantes. Esta realidad de los migrantes
marginados por la sociedad le lleva a editar Fanzines en los que critica la
hipocresía de una sociedad que repudia a estas personas al mismo tiempo que las
explota.
A pesar de su rechazo a cualquier tipo de
discriminación y explotación del ser humano,
no puede evitar encontrarse cada mes con Karen, una prostituta con la que contactó por
Internet tras su divorcio.
Poco amante del cine o las series televisivas
, dedica las noches a observar el universo con un telescopio Newton.
No cree en ningún dios pero teme a la muerte
así que pretende alejarla con cualquier tipo de pociones, vitaminas o cualquier
tipo de sustancias que prometen la
eterna juventud. Algunas veces sueña con su madre y entonces se despierta
llorando.
Su única compañía es Hank,un lagarto barbudo
que le regaló Alicia el día que le pidió el divorcio.
Todos los sábados visita el Museo de Málaga
sólo para contemplar durante horas la obra de Simonet “ Y tenía corazón.”
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