El eco de los pasos perdidos
Han pasado dieciocho años desde aquel verano en la costa del
sol donde Elena y Julián consumieron un amor tan breve como volcánico, truncado
por el peso de las ambiciones profesionales y un malentendido nunca aclarado.
Hoy, con las canas asomando, el peso de matrimonios desgastados y carreras
exitosas a sus espaldas, el azar —o una cuidadosa jugada del destino— los reúne
en la inauguración de una pequeña galería de arte en Madrid.
Al cruzar la mirada, el tiempo parece colapsar. No son los
desconocidos en los que pretendían haberse convertido; son los mismos amantes
hambrientos, pero con cicatrices nuevas. A lo largo de una sola noche,
recorriendo las calles de una ciudad que no duerme, ambos deberán decidir si
ese "fuego residual" es solo nostalgia por el tiempo perdido o la
última oportunidad de reclamar la vida que realmente querían vivir.
Amparo de la Cueva, nos introduce a través de una historia de amor y pasiones ocultas en un mundo lleno de intrigas, engaños y de secretos inconfesables.
Suerte
o desgracia
Un
día desapacible, nublado y con el mar muy picado. Como la vida de Andrés. Sin
trabajo y en medio de un traumático divorcio.
Paró
el coche, necesitaba que el aire en la cara le despejara las ideas. Mientras
paseaba fumando un cigarrillo por la arena de la playa desierta, sus pies
tropezaron con algo extraño que le hizo caer de bruces. Maldiciendo su continua
mala suerte, tiró fuerte del objeto que le había hecho caer. Era una maleta de
cuero negro semienterrada. Mirando a su alrededor por si veía a alguien, con
curiosidad abrió la maleta. Su sorpresa fue mayúscula al ver que su interior
estaba repleto de fajos de billetes de 500€.
¿Qué
hacer? ¿Avisar a la Policía? ¿O llevarse la maleta?
¡Al
coche con ella! Sus problemas acababan de desaparecer en ese momento. O quizás
los problemas que se le venían encima eran de una dimensión desconocida para
él.
Detrás
de las dunas y escondido en unos matorrales, un hombre con cara siniestra le
observaba a través de unos prismáticos.
Amparo
de la Cueva,
con su singular maestría en las novelas de intriga, nos introduce a través de
Andrés en el oscuro mundo del crimen organizado. Un hombre normal que por una
casualidad y una decisión precipitada, se ve envuelto en una historia llena de
peligros y situaciones insospechadas.
Valor espontaneo y valores permanentes
Javier,
veinticinco años, ingeniero industrial con un magnífico expediente académico,
dos idiomas, pero sin trabajo fijo.
Educado
en el seno de una familia muy católica y tradicional, sus amigos y su entorno
le frenan para salir al extranjero
Ya
había anochecido cuando salió de la empresa donde estaba haciendo prácticas. Al
dirigirse a su moto vio como un coche que circulaba sin control por la estrecha
y desierta calle se estrellaba contra una farola y empezaba a incendiarse. Un
hombre sin sentido al volante y un niño en una sillita en la parte trasera. Sin
dudarlo y atravesando las llamas sacó primero al niño, volvió para sacar al
hombre y en el momento que lo consiguió, el coche explotó saltando por los
aires.
Al
despertar en el hospital, con las manos y los brazos vendados, oyó la voz de
una enfermera, “menos mal que llevaba puesto el casco si no se abrasa toda la
cara”.
Una
visita inesperada. “Soy el Jeque Abdul Asrany, le ha salvado la vida a mi hijo
y a mi nieto, poniendo en peligro la suya, mi agradecimiento y el de mi pueblo
no tienen límites, pídame usted todo lo que desee”.
Amparo
de la Cueva,
con exquisito tacto pero con pluma afilada, nos adentra en la vida y costumbres
de un pequeño país del golfo Pérsico, donde Javier se enfrenta a las
contradicciones de una vida rodeada de lujos, placeres y de éxito profesional,
con los valores tanto morales como religiosos en los que ha sido educado.
Una
historia apasionante donde no faltan la intriga, el amor, los deseos más
impuros y las traiciones que llevarán a Javier al límite.
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