Elena Valenzuela Montes nació en 14/02/1968 en
el seno de una familia minera de Peñarroya-Pueblonuevo. Su padre Esteban,
minero, su madre Lucía lavandera.
El paisaje cotidiano incluía castilletes,
escombreras y el sonido de la sirena de la mina que marcaba el ritmo del pueblo
y avisaba de posibles accidentes.
Elena, a los cinco años, una meningitis le causó
una hipoacusia severa y crecer en la zona minera de los años setenta supuso un
doble reto: la dureza del entorno industrial y la falta de recursos
adaptativos. Al no ser una sordera total y no utilizar lengua de signos en un
entorno rural rudo, Elena desarrolló una capacidad de observación
extraordinaria; donde otros oían el estruendo de las vagonetas, ella sentía las
vibraciones de la tierra y aprendió de forma autodidacta a leer los labios de
un pueblo que luchaba por su supervivencia económica.
A pesar de las barreras comunicativas, su pasión por la lectura la llevó a la capital para cursar Filología Hispánica en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba. Durante sus años universitarios, Elena comenzó a escribir sus primeros relatos, donde exploraba la identidad, el aislamiento y la sonoridad interna de las palabras. Fue aquí donde empezó a utilizar prótesis auditivas y a dominar la lengua de signos, integrando ambos mundos en su expresión cotidiana.
Su debut literario, La voz del carbón fue una novela que narraba la historia de las mujeres en las cuencas mineras desde una perspectiva sensorial única.
Como escritora, Elena se consolidó con una narrativa que la crítica definió como "literatura del silencio", ganando premios por su capacidad de otorgar protagonismo a los colectivos históricamente invisibilizados.
-"Vengo de donde la tierra se abre ,allí aprendí que hasta las piedras más duras cede si se le trata con el tiempo adecuado”.-
Simultáneamente, fundó la plataforma "Eco de Minas", un proyecto integrativo pionero que se dedica a la capacitación profesional de mujeres con discapacidad y del colectivo sordo, facilitando su inserción en el mercado laboral cultural y digital de la provincia.
Su último proyecto, presentado este año, es una red de talleres de escritura creativa para mujeres rurales sordas, financiado por fondos europeos de desarrollo regional.
Para Elena, representa la culminación de un esfuerzo por demostrar que la sordera no es una ausencia, sino una forma distinta de habitar y narrar el mundo.
-La ciudad solo será moderna cuando aprenda a caminar al ritmo de los que vamos más despacio. No es una tragedia sino una forma distinta de habitar el espacio. -
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