martes, 20 de enero de 2026

3_EJERCICIO_MERCEDES JIMÉNEZ

 

Heterónimo

 

Encarna (Sin apellidos conocidos)

​(1942 - Desaparecida en 1974)

 

​Encarna se hizo palabra en el borde de una tabla de cortar. Durante doce años fue conocida simplemente como "la mujer del carnicero", una figura silenciosa que despachaba tras el mostrador de la carnicería El Frigorifiqué  en un barrio obrero del extrarradio malagueño.

 

Vida y Entorno

​Su existencia estuvo marcada por el ritmo de la carne y el acero. Casada a los veinte años con Julián, un hombre de manos firmes, decisiones prácticas y pocas palabras, la vida de Encarna transcurrió entre el frío de la cámara frigorífica y el calor sofocante del piso compartido, situado sobre el cormercio que regentaban.

​No tuvo hijos. Sus criaturas fueron los cuadernos que escondía bajo el papel de estraza. En ellos, Encarna desarrollaba una poética de lo visceral,  escribía sobre la anatomía del sacrificio, la frialdad del metal y la invisibilidad de la mujer que limpia la sangre derramada.

 

Estilo Literario

​Su obra (recuperada años después en una caja de zapatos localizada en la cámara frigorífica) se caracteriza por:

·         ​El Realismo Sucio Doméstico, sus escritos huelen a serrín húmedo y lejía.

·         ​La Metáfora de la Carne, utiliza el despiece de los animales para explicar el desmoronamiento de su propio cuerpo y deseos.

·         ​La Brevedad Cortante, textos cortos, como hachazos, secretos, escritos con la premura del miedo a ser descubierta.

 

La Desaparición

​El 29 de mayo de 1974, Encarna dejó el delantal doblado sobre el mostrador, colocó el cartel de "Cerrado por descanso" y nunca regresó. No se llevó ropa, ni dinero, ni identificación. Julián siempre sostuvo que "se le fue la cabeza por no haber parido”, “que muchas veces estaba como ennortá", pero sus cuadernos  sugieren una huida planificada hacia el anonimato.

​"He aprendido a distinguir el peso del corazón de una vaca del peso de mi propio hastío. El de la vaca se puede vender por kilos; el peso de mi hastío me hunde gratis en el suelo de la cocina"> — Fragmento de un cuaderno sin título.

 

Legado

​Encarna no buscaba la gloria literaria, sino un lugar donde el acero de la hoja del cuchillo no fuera la única realidad.

 

 

Este texto ha sido elaborado en colaboración con la IA

Mercedes Jiménez

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